Microcuento.
Un viaje espacial
El niño no
salía de su asombro; sus padres le anunciaron que harían el viaje al espacio.
Corría el año 2.200 los viajes interestelares ya se programaban con facilidad.
El niño y sus padres tenían todo el equipo preparado, un auto los pasa a buscar
para llevarlos hasta la plataforma de lanzamiento. Una vez allí los tres se
ubican en la nave espacial junto a otras personas. Se trata de una de las naves
más modernas que no ofrecían dificultades ni tanta preparación, como en tiempos
pasados. Comienza el ascenso, todos ajustan sus cinturones hasta que el niño ve
por su ventanilla que están en medio del espacio; su sorpresa fue grande cuando
aparece la Tierra, donde el vive. Observa los países que aparecen como
dibujados, los océanos, mares y grandes espacios verdes. Después de muchas
horas de viaje llegan por fin al nuevo planeta, la nave desciende suavemente y
sus compuertas se abren. El niño estaba sorprendido pues todo esto para el era
tan emocionante, ¡papá, es mi primer viaje! Ve una gran ciudad muy moderna donde
se aloja con sus padres, salen a caminar y el niño siente que flota sobre la
avenida. Luego pregunta: ¿dónde estarán los otros niños para que pueda jugar
con ellos? En la Tierra son mis compañeros de colegio, vecinos, y mis primos.
El padre le explica que en el espacio todo
es distinto, no existe esa convivencia, aquí está todo muy ordenado para
que los científicos puedan seguir con sus investigaciones. Ah, dice el niño,
mira papá, aquella estrella tan lejana es nuestra Tierra, quiero volver pronto
allá es todo hermoso, mas natural, y tengo muchos amigos y en cambio en esta
ciudad todo es perfecto pero no hay muchas personas y yo siento frio. Si hijo
pronto volveremos no podemos dejar nuestra naturaleza humana y cerró el libro
de cuentos del espacio.
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