Cuento
El vendió su alma al diablo a cambio de una fortuna para realizar
todos sus sueños, ¿acaso todas las cosas no se compran y venden? Y también las
personas. Qué le importaba, así podría darse todos los gustos y no padecería
ninguna necesidad. Todos lloraron cuando los demonios llegaron y se la arrancaron. Eran seres horribles,
negros y sus ojos rojos. Entonces sintió un gran vacío, el se decía: pero si el
alma no tiene peso. Daba vueltas su cabeza tratando de encontrar una
explicación, hasta que llegó a la sabia
conclusión: Dios existe, pero era demasiado tarde, el príncipe de las tinieblas
se refugió celosamente en su infernal guarida.