El cuento de los amigos.
Los dos amigos se encuentran sentados en un hermoso banco de
la plaza, mirando pasar la gente. Evaristo comenta: Sr. González qué le parece,
a esta hora se disfruta la tranquilidad. González responde: si así es, Juan (González) te quería preguntar, ¿cómo
anda tu trabajo? Se que es algo complicado. Evaristo, con cierta frialdad y
manteniendo las distancias a pesar de que se conocían hacia mucho tiempo,
responde: bueno, en líneas generales bien, trabajo en lo que me gusta, pero sabe,
la semana pasada estaba en mi escritorio y apareció mi hermano Pedro, me dio
una sorpresa ,hacía tanto que no lo veía.
Ah, pensé que no tenias hermanos, imagino que alegría para
vos. Si, tiene razón, me contó que tiene varios hijos, le va muy bien con su
negocio de bienes raíces que atiende con su esposa pero enseguida se fue. (Juan se sintió muy
extrañado por el comentario de Evaristo) y sabía que Evaristo era un buen
trabajador, puntual en sus horarios, metódico y ordenado.
Después de unos días, se encuentran nuevamente. Evaristo le
dice a Juan; Mire, la verdad es que no se que hacer con mi trabajo, a veces
pienso en continuar con esto, pero no se si será conveniente, o tal vez si. Vio
que le conté de mi hermano me extraña que no volvió a llamarme. ¿Será cierto
que estuvo conmigo? No sé pienso que si.
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