domingo, 13 de abril de 2014
Cuentos
Música, bella compañera. Mar/2014
Música sublime, piano y violonchelo qué gratificante oírlos.
Bella y dulce melodía a la quien entrego todo mi ser.
Tan feliz hubiera sido al tocar un instrumento.
Fueron otros mis caminos no elegidos;
tal vez me faltó una mano que me indicara el rumbo.
Deliciosa música, suave como oler una rosa;
piano y chelo, entren a mi corazón, báñenlo de suaves compases para calmar mis angustias.
¿Saben? no puedo escucharlos, sin derramar una lágrima.
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Bellos compases que siento con mis oídos.
Bailen, dancen envueltos en suave fuego.
La melodía adquiere fuerza, mis fibras siguen
el armonioso y frenético ritmo. Música que tienes hermosa violencia;
la suavidad de la flor; silencio atronador
dan los brillantes compases.
Música refrescante para
beberte, amarte, abrazarte.
Llévame al éxtasis caluroso que me produce el piano.
música que me embriagas como bebida divina.
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Vuelvo a ti a través de aquel músico brillante
Tus compases endulzan mis oídos;
eres para mí el refrescante abrigo.
Te veo con mis oídos, te escucho con mis ojos,
te siento con mis dedos;
te saboreo con tristeza y nostalgia,
y con alegría te huelo.
Tus compases firmes y seguros llegan
como un grito silencioso.
Tienen por momentos,
lo suave de una cálida caricia,
lo impetuoso de una tempestad.
Lluvia de hojas otoñales
Profundidad en la lluvia de hojas otoñales. Suaves como las notas del piano se desprenden y caen. Vuelan y ruedan con el viento como notas del violonchelo.
Es otoño, los colores cambian, los árboles se desnudan
como notas musicales.
Vuelan las hojas, vuelan las notas y con ellas vuelan mis sentimientos.
Amada música, tanto me acaricias, tanto me complaces,
tu endulzas mi alma, refrescas mi desierto, me envuelves en llamas
y levantas mi espíritu. Música deliciosa, música divina, música eterna!
miércoles, 2 de abril de 2014
Preguntas....
¿Dónde está la sombra del viento?
¿Porqué destruimos nuestro paraíso?
¿Qué hacer para que el amor no termine?
¿Cómo atrapar los colores del arcoíris?
¿Si la pasión cesa se apaga el fuego?
En el cielo nunca llueve, ¿será que están más limpios?
¿La música y el amor van de la mano?
¿Porqué no me encuentro a mi mismo?
¿Dónde se fue el viejo amor?
¿Qué puerta abro para entrar en mi?
¿Cómo ser fuerte ante el dolor que te golpea y golpea
hasta que te doblega?
¿Tanta sed tienen las bocas de tormenta?
¿La lluvia, es el llanto de Dios?
¿Las estrellas luminosas, son los ojos de Dios?
La madre tierra, ¿se cansará de que le quiten sus riquezas?
¿Porqué Dios separó la luz de las tinieblas?
¿Porqué en el Paraíso estaban presentes el Bien y el Mal?
Latidos de amor
Latidos de amor Marzo-2014
Pura y transparente es la mirada del niño
Su pensamiento vuela a la orilla del mar
Jugar, jugar, jugar eso si está muy bueno.
Con ternura su madre lo mira
mientras el sol y la alegría
se desparraman sobre ellos.
A lo lejos el parador de la playa; de la vieja cocinera una lágrima se escapa,
una lágrima triste, una lágrima amorosa;
otra vuela a través del tiempo.
Es inmensa su emoción pues sabe que
su corazón apretará a su hijo y se fundirán
sus latidos en un solo amor.
La pobreza con la mujer a cuestas.
La pobreza muy vieja, la pobreza muy fea, la pobreza tan nuestra.
Tiende su arrugada mano pidiendo una moneda.
Es como un viejo pergamino donde se han depositado
las canas del tiempo.
Dos niños lentos la siguen en su caminar.
De pronto mira las nubes: una flecha surca el cielo;
cayeron tantas monedas que no pudieron tomarlas sus dos pergaminos. Ah si pudiera viajar, me iría de la pobreza, bien lejos.
Se detiene, del viejo teatro vuelan notas, una paloma canta y
un ángel toca el piano; la mujer con su vieja pobreza.
La pobreza con la mujer a cuestas.
La pobreza muy vieja, la pobreza muy fea, la pobreza tan nuestra.
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