Muy despacio y ocultándome detrás
de una planta,me acerqué al árbol,desde donde tibiamente se escuchaba el
susurro desde el nidal,de las avecillas recien llegadas a este mundo.Las tres
abrian muy grande su pequeño pico,esperando con muchos brios que su mamá,les
pusiera algun alimento en sus bocas.Apenas tenian como una pelusa que los
cubria y todavia no batian sus alas.Luego de comer las avecillas dormian
plácidamente en el nido dándose calor una con la otra,bajo la mirada atenta de
su madre que con tanta dulzura los cuidaba.
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