miércoles, 17 de junio de 2015

Diálogo entre Teseo y el Minotauro.


Ariana, doncellas y mancebos quedan a la entrada del tétrico laberinto.
Teseo entra resuelto a matar al minotauro. Entre sus dedos lleva un fino hilo, único enlace con Ariana y la salida.
Tú, príncipe de los atenienses, tienes el desparpajo de venir aquí. ¿No sabes acaso que soy hijo del Rey Minos ante quien toda pierna debe  doblarse en señal de temor y respeto?
 Si, lo sé. Como también tú sabes que soy príncipe y salvador de los atenienses. Vengo a destruirte y así, una vez que yo consuma tu horrible muerte, mi amado pueblo será liberado de las garras del Rey Minos, lamentablemente famoso por su prepotencia y crueldad.
¿No te das cuenta que yo también tengo forma humana como tú? Tus sentimientos  son los míos. Yo de chico jugaba con mi hermana en los jardines del palacio.
No trates de engañarme. Sólo eres una bestia cruel, parte hombre y animal, engendrado por el funesto Rey Minos.
Se miran con odio.                                                                                                   
En segundos saca su filosa espada y hiere mortalmente al minotauro: su ensangrentada cabeza, rueda por las piedras.
¡Logré la libertad para los atenienses! con voz fuerte y poderosa. Luego toma el hilo que lo lleva a la salida, y se abraza con Ariana.
 Doncellas y mancebos gritan de felicidad: ¡viva Teseo nuestro príncipe y libertador!  


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