miércoles, 17 de junio de 2015

Ciudad divina


La ciudad divina

El mundo que está en constante viaje,
proclama vida y también la reclama.
Ella sin perder su transparencia
abre un tajo en el viento,
y nos expande las pupilas.
Sentimos el sabor
de un paréntesis
¿será posible la ciudad Divina?
De pronto siento una marea
que no tiene ojos, y un cielo azul, diáfano,
se extiende sobre mi
lleno de paz y sabiduría.
Agradezco la lluvia y el viento.
Rezo por todos, aun por los seres periféricos,

que también pasaron por nuestra vida.                   

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