domingo, 20 de enero de 2013


11-12-2012                       Pequeño cuento.

 

 

Erase una vez un hombre mayor, Gervasio Ignacio, a quien le gustaba caminar en las tardes soleadas de otoño. Siempre vestía traje, sus zapatos de primera marca, y si hacia frio, hasta sombrero y sobretodo. En esas cuadras, siempre lo acompañaba un amigo, hijo de un vecino del barrio, de nombre Eusebio.                                                         Hola Don Gervasio Ignacio!, hola Eusebio, ¿cómo estás? ¡Que linda tarde!

En las primeras recorridas juntos, Eusebio vestía de forma informal, cómodas zapatillas de acuerdo a su juventud. Pero con el correr del tiempo, Gervasio Ignacio, comenzó a observar, que Eusebio iba a la par de él, al mismo ritmo de sus pasos, y llegando el invierno, ya no usaba ropa así nomás, llevaba traje y corbata, y un pequeño sombrero. Si, Eusebio lo imitaba en todo, pues para trabajar, el también usaba un portafolios; sería que lo veía a Gervasio Ignacio, siempre tan pulcro, bien vestido, de finos modales, educado.

Y así fue pasando el tiempo, y Eusebio hasta se ponía anteojos para el sol, como don Gervasio Ignacio, saludaba de igual manera; lo había tomado como todo un ejemplo.

Mirándolos desde lejos, los vecinos, ya no distingan  si Eusebio era Gervasio Ignacio o al revés, pues pasó el tiempo ¡y hasta en altura lo imitó!

Pero Eusebio no se conformó. Al volver de la caminata a su casa, la esposa de Gervasio Ignacio, se llevó una sorpresa; cuando los vio acercarse a través de la ventana, saludó con la mano en alto, pero el que respondió fue Eusebio, qué me cuentan, ya no se distinguían el uno del otro. En el trabajo, pasó igual: buen día  Gervasio, buenos días respondió, muy suelto de cuerpo, Eusebio.

Tanto lo imitó, desde los pequeños detalles del caminar, el balanceo de las manos, en su ropa y modales, hasta que finalmente Eusebio y Gervasio Ignacio, ¡eran una sola persona!  Y así, para todos los vecinos, sus compañeros de trabajo, en su propia casa, Eusebio ocupó totalmente, el lugar de Gervasio Ignacio.

1 comentario:

  1. Muy bueno Enrique!! Muy ingenioso, bien escrito. El cuento te atrapa y te lleva de la mano----

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