Compañera tan querida
En nuestra adolescencia.
Gracias a ti nos volvíamos
osados y atrevidos. Jumera: nunca te olvido.
Tu nos dabas fácil la palabra y
el corazón
embelesado. Jumera:
qué locura tan pasajera.
Todo era sencillo y engañoso;
nuestros pasos se cruzaban,
Oh! Jumera nuestra
mente se nublaba.
¡Jumera, querida mía,
contigo todo era
risa y alegría!.
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