Cuando estamos entre los
abedules,
tierra, verdor y cielo;
descansa el músculo y el ego.
Retoza el alma, vuelve la paz y la armonía, tirado sobre
el pasto miro a febo.
Sus dorados rayos me iluminan
dan calor a mi cuerpo.
Los malos pensamientos se van
junto a tantas inquietudes.
Regresa la sonrisa, el corazón
retoma su andar sereno. Vuelve el
murmullo del suave río. Oigo el aleteo de las aves, la magia de la naturaleza , trae
paz consigo.
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