jueves, 9 de enero de 2014
Cuento.
El dinosaurio
Cuando despertó el dinosaurio no salía de su asombro: estaba pleno de vida y energía.
Con sus ojos grandes, como desorbitados, miró alrededor estirándose y dando vueltas pues estaba tan contento de
emprender un nuevo día. Pensó: lo primero es darme un buen baño se arrastró sobre la arena y se sumergíó en las profundidades
del lago. Estaba loco de alegría, salía y volvía a zambullirse.Luego de un buen rato en el agua se tiró sobre la arena a tomar
sol; tenía tantas cosas por hacer; enseguida se puso a diagramar sus actividades. Estaba muy alegre y sentía gran curiosidad
por todo lo que veía a su alrededor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Un cuento muy divertido y el dinosaurio también.....
ResponderEliminarLao siempre presente. Gracias.
ResponderEliminar